dom. Mar 15th, 2026

Por Redacción

Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- Una ola de violencia con víctimas civiles y familiares de funcionarios públicos se registró esta semana en Guanajuato y Oaxaca, mientras en Nayarit se investiga un ataque contra un activista ambiental. En el municipio de Jerécuaro, Guanajuato, fue asesinado Eduardo Olvera García, esposo de la alcaldesa local, en un bar. En Juchitán, Oaxaca, la joven emprendedora Araceli Nieto, de 19 años, fue muerta a balazos. Las autoridades no han esclarecido los móviles ni identificado a los responsables de estos hechos.

El ataque en Guanajuato ocurrió la noche del jueves 13 de marzo en un establecimiento de Jerécuaro, donde hombres armados privaron de la vida a Olvera García. El hecho generó conmoción por tratarse del cónyuge de la presidenta municipal, aunque la Fiscalía del estado no ha ofrecido detalles sobre líneas de investigación ni posibles vínculos con la delincuencia organizada que opera en la región.

En el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, el crimen contra Araceli Nieto se registró el miércoles 11 de marzo. La joven, dedicada al emprendimiento, fue atacada con arma de fuego. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado si el feminicidio está relacionado con extorsiones, como se ha especulado en medios locales. Con este caso, la entidad suma al menos 11 feminicidios durante el año 2026.

En un hecho separado, la Fiscalía de Nayarit ofreció una recompensa de 100 mil pesos por información que permita capturar al responsable del ataque contra el activista ambiental Erik Saracho Aguilar. El atentado ocurrió la madrugada del viernes 14 de marzo en Bahía de Banderas, cuando desconocidos dispararon contra el defensor mientras se encontraba en su vehículo. Saracho sobrevivió al ataque.

El activista había mantenido una postura crítica contra proyectos de desarrollo en la zona, aunque no se ha establecido un vínculo directo entre su activismo y el ataque. Las autoridades investigan si el hecho está relacionado con una reunión que Saracho sostuvo con desarrollistas días antes del incidente.

Este conjunto de agresiones evidencia el clima de inseguridad que persiste en diversas regiones del país, donde la violencia afecta tanto a figuras públicas y sus familias como a ciudadanos comunes y defensores de causas sociales. La falta de avances en las investigaciones y la impunidad histórica en casos similares mantienen la alarma entre la población.

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