Por Redacción
Ciudad de Mexico, 16 de marzo de 2026.- El rey Felipe VI de España reconoció este lunes que hubo “mucho abuso” contra los pueblos indígenas durante la Conquista de América, en un gesto inédito realizado durante una visita a una exposición sobre la mujer indígena mexicana en Madrid. El monarca, en una conversación informal con el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel, señaló que aquellos hechos, vistos con los valores actuales, “obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos”.
Las declaraciones fueron captadas en video durante una visita no programada del rey a la exposición “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena”, en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Felipe VI enfatizó la necesidad de analizar la historia en su “justo contexto”, evitando un “excesivo presentismo moral”. “Hay un afán de protección [de los pueblos indígenas], que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucha… mucho abuso”, expresó el monarca.
Este reconocimiento se produce en un contexto de tensión diplomática histórica por el tema. En 2019, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador envió una carta al rey y al papa Francisco exigiendo una disculpa por los abusos de la Conquista, misiva que nunca fue respondida formalmente. La controversia continuó en 2024, cuando el rey Felipe VI no fue invitado a la toma de posesión de la presidenta Claudia Sheinbaum, un gesto ampliamente interpretado como vinculado al reclamo pendiente.
La exposición que sirvió de escenario para el encuentro, “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena”, incluye cerca de 250 piezas, muchas de las cuales nunca antes habían sido exhibidas fuera de México. El acto fue difundido por la Casa Real española y reportado por medios como EL PAÍS, mientras que en México, portales como Aristegui Noticias y SDPNoticias contextualizaron las palabras del rey como una respuesta tácita a los reclamos previos de los gobiernos mexicanos.
Si bien las palabras de Felipe VI no constituyen una disculpa oficial y explícita, representan el reconocimiento más directo hecho por un jefe de Estado español sobre los excesos cometidos durante la colonización. El tono del monarca, que pidió un análisis “objetivo y riguroso”, busca un equilibrio entre el reconocimiento de los hechos y una visión histórica que evite juzgar el pasado únicamente con parámetros contemporáneos. El gesto podría marcar un punto de inflexión en el diálogo bilateral sobre esta herida histórica, aunque se espera la reacción oficial del gobierno mexicano para medir su alcance real.