Por Redacción
Teheran, 19 de marzo de 2026.- La tensión en Medio Oriente alcanzó un punto crítico este miércoles tras la confirmación de graves daños en las instalaciones de gas natural licuado de Ras Laffan, en Qatar, y el aumento del precio del petróleo Brent a 109 dólares por barril, como consecuencia de una cadena de ataques entre Irán e Israel que ha puesto en alerta a la comunidad internacional. La Guardia Revolucionaria de Irán amenazó con la “completa destrucción” de la infraestructura energética de los aliados de Estados Unidos si se repiten las agresiones contra instalaciones iraníes, específicamente tras el ataque atribuido a Tel Aviv contra el campo de gas South Pars, proveedor del 70 por ciento del gas doméstico iraní.
La escalada dejó un saldo preliminar de cuatro mujeres fallecidas y seis heridas en Cisjordania, según informó la Media Luna Roja palestina, víctimas del impacto de misiles iraníes en la localidad de Beit Awa, cerca de Hebron. Mientras tanto, el gobierno de Qatar confirmó incendios y daños severos en sus plantas de procesamiento de gas, lo que ha desencadenado una crisis energética global inmediata. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, expresó su rechazo a los ataques contra infraestructura civil y solicitó una moratoria urgente tras mantener conversaciones con el Emir de Qatar y el mandatario estadounidense.
En Washington, el presidente Donald Trump respondió con una postura beligerante, advirtiendo que ordenará la “destrucción total” de activos críticos de Irán si las agresiones contra sus aliados no cesan. No obstante, surgieron contradicciones sobre la planificación de las operaciones; mientras Trump afirmó que Estados Unidos no tenía conocimiento previo del ataque israelí a South Pars, reportes de prensa indican que el mandatario estaba al tanto del plan y lo respaldó, lo que genera dudas sobre la transparencia de la Casa Blanca en la gestión del conflicto.
La justificación de la ofensiva estadounidense, basada en una supuesta “amenaza nuclear inminente”, fue cuestionada directamente por Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional. En su comparecencia ante el Comité de Inteligencia del Senado, Gabbard presentó una evaluación que indica que Irán no ha intentado reconstruir su capacidad de enriquecimiento nuclear desde el ataque de junio de 2025, conocido como Operación Martillo de Medianoche, desmintiendo así la narrativa principal utilizada por la administración Trump para escalar la intervención militar en la región.
Ante el avance de las hostilidades, organismos internacionales han comenzado a monitorear el riesgo de una crisis radiológica, aunque hasta el momento no existe evidencia pública de un ataque directo a instalaciones nucleares. La situación permanece volátil con la promesa de Teheran de ejecutar una respuesta “mucho más severa” en las próximas horas, mientras los mercados financieros globales reaccionan con volatilidad ante la interrupción del flujo energético desde el Golfo Pérsico.