Coatzacoalcos, 27 de marzo de 2026.- El Grupo Interinstitucional integrado por la Semar, Semarnat, Sener, ASEA, Pemex y Profepa informó que identificó tres fuentes de emanación de contaminantes en el Golfo de México: un presunto vertimiento ilegal de un buque y dos chapopoteras naturales. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que hubo un derrame original de una embarcación, aunque señaló que las autoridades continúan investigando el origen de otras manchas detectadas en la zona.
Como parte de la respuesta a la contingencia, se mantiene un despliegue coordinado en puntos estratégicos del litoral. Hasta el momento, más de 2,450 elementos han intervenido 223 kilómetros de playas y retirado más de 430 toneladas de contaminantes. Las labores de limpieza se concentran principalmente en la zona de fondeo de Coatzacoalcos y áreas cercanas al Complejo Cantarell.
Pese a las acciones reportadas por el gobierno federal, organizaciones como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), Conexiones Climáticas y CartoCrítica cuestionaron la transparencia del proceso. En un comunicado conjunto, señalaron que las imágenes satelitales evidencian un conocimiento temprano del evento, una contención insuficiente y opacidad oficial sobre la magnitud real del derrame.
Las organizaciones ambientalistas discrepan con la versión gubernamental respecto al alcance del impacto. Mientras el reporte oficial menciona 223 kilómetros de litoral intervenido, las ONGs reportan una extensión de 630 kilómetros de costa afectada y una mancha de hidrocarburos de 50 kilómetros cuadrados. Además, acusan que no hubo información pública oportuna sobre los riesgos ni las medidas de respuesta desde febrero, fecha en la que ubican el inicio del vertimiento cerca de la plataforma Abkatún en Campeche.
La investigación oficial mantiene la hipótesis de múltiples orígenes para explicar la dispersión del contaminante, diferenciando entre el vertido antropogénico y las filtraciones naturales. Sin embargo, la divergencia en las cifras y los tiempos de reacción entre las autoridades y la sociedad civil marca el desarrollo de esta contingencia ambiental en el Golfo de México.