Ciudad De México, 30 de marzo de 2026.- En medio de una escalada del conflicto que ya deja miles de víctimas y restricciones sin precedentes en sitios religiosos de Jerusalén, el gobierno de Irán negó tener contactos directos con Estados Unidos para negociar el fin de la guerra, contradiciendo los anuncios optimistas del presidente Donald Trump sobre un inminente acuerdo y la reapertura del estrecho de Ormuz.
Esmaeil Baqaei, portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, afirmó: “Hasta el momento no hemos tenido negociaciones directas con Estados Unidos”. Aunque reconoció recibir mensajes a través de intermediarios indicando que Washington quiere negociar, calificó las primeras propuestas estadounidenses para acordar el cese de hostilidades como “excesivas e irrazonables”. Además, aclaró que Irán no participa en la iniciativa de paz liderada por Pakistán, Egipto, Arabia Saudita y Turquía: “Las reuniones que mantiene Pakistán constituyen un marco que ellos mismos establecieron y en el que no participamos”, señaló Baqaei.
Por su parte, Donald Trump aseguró este lunes que Irán permitirá el paso de 20 buques petroleros por el estrecho de Ormuz como “muestra de respeto y un regalo”. El mandatario insistió en que las negociaciones van por buen camino y declaró: “Creo que vamos a llegar a un acuerdo con ellos, estoy bastante seguro, pero ya hemos tenido un cambio de régimen”. Trump también admitió su interés en apropiarse del petróleo iraní y podría buscar el control del centro de exportación de la isla Kharg. Paralelamente, ha pospuesto hasta el 6 de abril el ultimátum dado a Teherán para desbloquear el estrecho o enfrentar la destrucción de sus centrales eléctricas.
La tensión militar se intensifica con reportes de planes del Pentágono para una incursión terrestre en Irán. Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, advirtió: “El enemigo envía abiertamente un mensaje de negociación y, en secreto, planea un ataque terrestre”. Fuentes citadas por medios estadounidenses indican que la operación no sería una invasión a gran escala, sino operativos con fuerzas especiales y tropas convencionales. El Comando Central de EE.UU. (Centcom) confirmó el despliegue del buque USS Tripoli con 3,500 efectivos adicionales, sumándose a una presencia total de unos 50,000 militares en la región. Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, matizó que estos preparativos son opciones para el presidente, pero “no significa que haya tomado una decisión”.
Como represalia por los ataques a viviendas civiles, el Ejército de Irán amenazó con atacar las residencias de líderes militares y políticos de EE.UU. e Israel en Medio Oriente. Ebrahim Zolfaqari, portavoz del mando Jatam al Anbiya, definió la medida como una respuesta directa: “Las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán atacarán las residencias de los comandantes y funcionarios políticos estadounidenses y sionistas en la región y los territorios ocupados”. El Ministerio de Sanidad iraní elevó a 2,076 el total de víctimas mortales y a 26,500 la cifra de heridos por los bombardeos. La ONG Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRA) contabiliza 3,461 muertes en total, mientras que la Media Luna Roja reporta daños en más de 100,000 edificios civiles.
El conflicto ha provocado restricciones históricas en lugares sagrados de Jerusalén. Por primera vez en décadas, la Iglesia del Santo Sepulcro, el Muro de las Lamentaciones y la mezquita de Al-Aqsa quedaron restringidos simultáneamente. El cardenal Pierbattista Pizzaballa fue interceptado por policía israelí al intentar celebrar la misa del Domingo de Ramos, aunque luego el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenó permitirle el acceso. La mezquita de Al-Aqsa lleva 14 días cerrada durante el Ramadán, el bloqueo más prolongado en casi seis décadas. Ocho cancilleres árabes cuestionaron el cierre, mientras Francia, Italia y la Unión Europea solicitaron garantías para la libertad de culto.
En el ámbito social, el movimiento ‘No Kings’ organizó más de 3,300 protestas en los 50 estados de EE.UU. y en ciudades como Madrid, Roma, Londres y México para repudiar la guerra. En Minneapolis, donde ocurrió la movilización principal, hablaron figuras como Bruce Springsteen y el senador Bernie Sanders. Springsteen declaró: “Las tropas federales trajeron muerte y terror a las calles de Minneapolis. Escogieron la ciudad equivocada”. Encuestas indican que más de la mitad de los estadounidenses se oponen al despliegue terrestre, y la desaprobación a Trump alcanza un 59 por ciento. Desde el Vaticano, el papa León XIV pidió orar por las víctimas y afirmó que Dios “no escucha la oración de quienes hacen la guerra”.