Ciudad De México, 09 de junio de 2026.- La matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco no hubiera tenido el mismo impacto mundial inmediato sin la cobertura de medios de todo el mundo presentes para cubrir los Juegos Olímpicos de aquel año. Los Juegos Olímpicos de 1968 se inauguraron diez días después de la matanza, en el estadio de Ciudad Universitaria.
La escritora italiana Oriana Fallacci, enviada de la revista L’Europe, estuvo presente aquella tarde en el edificio Chihuahua donde recibió un tiro en un glúteo. Como ella, había al menos un centenar de medios extranjeros que fueron los que hicieron mundial la matanza. Algunos de los liderazgos del Comité Nacional de Huelga vieron en los Juegos una oportunidad para internacionalizar su movimiento.
La tarde anterior a la matanza, en casa de Alfonso Caso, Gilberto Guevara Niebla, Luis González de Alba y Anselmo Muñoz, del CNH, hablaron con dos representantes del gobierno sobre cancelar la manifestación, pero no fue así. Gran parte de la decisión de no cancelar fue la presencia de los medios internacionales.
Hoy, a 58 años de distancia, el autor siente una especie de déjà vu en las vísperas de la inauguración del Mundial, programada para el jueves. Hay una escalada de paros, bloqueos y manifestaciones encabezados por la CNTE a la que se han sumado otros grupos. El factor violencia es de los convocantes, como se documentó ayer cuando en la revisión a un autobús con activistas de Guerrero se descubrieron 59 niples explosivos de manufactura casera.
Eso marca la diferencia con el 68, cuando los estudiantes no rompieron una ventana y la violencia estuvo a cargo del gobierno; hoy, el gobierno se niega a recurrir a la violencia. La presidenta Sheinbaum deberá tomar decisiones. Las negociaciones estuvieron a cargo de los secretarios Rosa Icela Rodríguez y Mario Delgado, y de Martí Batres, pero anoche seguían sin acuerdos.
Mañana, víspera de la inauguración del mundial, se cumplen 55 años de la matanza del Jueves de Corpus del 10 de junio de 1971 y hay una marcha programada. Hoy se aprecia como la más concurrida y con militantes de la Coordinadora.