Por Luis Martínez Alcántara
Donald Trump volvió a sacudir la agenda internacional con un anuncio inesperado: la imposición de nuevos aranceles recíprocos a territorios que, según múltiples reportes, no cuentan ni con población ni con actividad económica alguna.
La medida fue presentada como una estrategia para proteger la economía estadounidense, aunque no se explicó con claridad cómo estas islas desiertas representarían una amenaza comercial. La reacción fue inmediata y contundente desde diversos frentes. Medios internacionales cuestionaron el sustento lógico del anuncio, mientras analistas comerciales lo calificaron como innecesario e inoperante.
Uno de los medios más críticos fue The Economist, que calificó el discurso de Trump como “un completo disparate”. En su publicación del 3 de abril, el semanario británico acusó al expresidente estadounidense de promover ideas “impulsadas por sus delirios” y consideró que la nueva política comercial era un “completo engaño”.
Según el artículo, los aranceles carecen de base práctica, ya que están dirigidos a islas que ni siquiera poseen un sistema económico. Además, destacaron que las afirmaciones de Trump buscan alimentar una narrativa de confrontación sin sustancia real.
La propuesta también fue criticada por su falta de impacto tangible. Expertos en comercio internacional coincidieron en que imponer aranceles a regiones sin exportaciones es una medida simbólica más que funcional. Esta acción, afirmaron, solo alimenta el discurso populista que ha caracterizado muchas de las intervenciones de Trump en temas económicos.
La comunidad internacional ha mostrado escepticismo ante la medida. Diplomáticos y economistas de distintas latitudes ven con preocupación que se utilicen políticas arancelarias como herramientas de espectáculo político.
En lugar de enfocarse en verdaderos desafíos del comercio global, como la inflación o los conflictos logísticos, Trump habría optado por crear tensión sin objetivos concretos. Este tipo de anuncios, señalan, podrían debilitar aún más la confianza en el liderazgo estadounidense en materia económica.