Por Redacción
Tapalpa, 21 de marzo de 2026.- Tras el abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, ocurrido el 22 de febrero en un enfrentamiento en Tapalpa, Jalisco, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha reconfigurado su estructura de liderazgo. Mientras el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, afirmó que la organización no ha desaparecido pero sí se debilitó, reportes periodísticos indican que el mando se ha fracturado en un brazo administrativo y uno armado.
De acuerdo con información citada por el periódico Reforma y The Wall Street Journal, Juan Carlos Valencia, alias ‘El 03’ e hijastro del líder eliminado, habría tomado el control de la administración del cártel con el objetivo de consolidar sus activos. Por otro lado, Hugo Gonzalo Mendoza, alias ‘El Sapo’, es identificado como el nuevo líder del brazo armado de la organización criminal.
La muerte de ‘El Mencho’, por quien el gobierno de Estados Unidos ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares, se confirmó tras un operativo que contó con apoyo de inteligencia estadounidense. Según detalles recopilados, el delincuente falleció cuando era trasladado vía aérea hacia la Ciudad de México después del combate en la localidad jalisciense.
En declaraciones oficiales, Omar García Harfuch sostuvo que el CJNG mantiene una presencia en varios estados del país y conserva un alto nivel de peligrosidad, aunque su capacidad operativa ha mermado tras la pérdida de su figura central. Las autoridades no han emitido un comunicado formal reconociendo específicamente a ‘El 03’ o ‘El Sapo’ como los nuevos sucesores, manteniendo la postura de que la organización está bajo presión institucional.
La sucesión del liderazgo excluye a los hijos directos de Oseguera Cervantes; Rubén Oseguera González, alias ‘El Menchito’, permanece preso en Estados Unidos, mientras que otros familiares no figuran en la operación inmediata del grupo. Se ha reportado que la eliminación del líder desató bloqueos delictivos en entidades como Aguascalientes, Baja California y Chiapas como respuesta al golpe gubernamental.
Con esta reestructuración, el escenario de seguridad en las regiones donde opera el CJNG enfrenta nuevas dinámicas de poder interno. La división de funciones entre la gestión de recursos y la ejecución violenta marca un cambio estratégico en la organización, que busca preservar su influencia territorial a pesar del debilitamiento señalado por la Secretaría de Seguridad.