mar. Jun 2nd, 2026

Ciudad De México, 02 de junio de 2026.- El Mundial de 1986 se jugó con heridas abiertas para los mexicanos debido al brutal terremoto ocurrido un año antes en el centro del país, evento que provocó la muerte de miles de personas y del cual el Gobierno nunca pudo dar una cifra exacta de víctimas. Entre los afectados estuvo un primo del exfutbolista Fernando Quirarte, médico del Hospital General de 28 años, mientras que a cuatro meses del debut de la selección en el certamen, también falleció el padre del defensa.

Quirarte, quien tiene 69 años y es originario de Guadalajara, tuvo que dejar el campamento de la selección en Tlaxcala para viajar al funeral de su padre en Jalisco. A pesar de los lutos, el jugador fue titular en casa y marcó dos goles en el torneo pese a ser un férreo central. “Recuerdo la alegría con la cual México acogió este certamen por toda la situación del sismo del 85 y la gente estaba muy dolida, muy castigada. Necesitaba un desahogo. El Mundial para ellos y los resultados que obtuvimos sirvieron para ello”, señaló.

Sobre la pérdida de su progenitor, el autor del libro ‘¡Bendito fútbol!’ explicó que manejó la situación por el lado positivo. “Creo que eso lo encaminé y manejé por el lado positivo. Lo agarré como una motivación extra porque mi padre tenía ganas de verme en ese Mundial. Si de por sí ya estaba motivado por jugar un Mundial, eso me fortaleció más para estar al 100% en mis sentidos. Fue un dolor y una pena, lo usé de motivación para trabajar con más deseos”, declaró.

Al recordar sus celebraciones, Quirarte destacó que antes de jugar siempre llevaba una fotografía de sus padres en su mochila para pedir su bendición. “En la Copa del Mundo no estaban, veía un libro con su foto y con eso me bastaba para tener una bendición”, dijo. Respecto a la imagen icónica donde corre con las manos al cielo tras anotar, comentó: “Hay una fotografía que es icónica, que lo usé para el libro que publiqué, donde salgo corriendo en el gol echando las manos al cielo como agradecimiento a mi padre. Fue un momento muy emotivo con un éxtasis tremendo”.

El exjugador comparó la experiencia de anotar en ese escenario con un hito vital: “Anotar un gol en un Mundial, en el Azteca, es como cuando nace tu primer hijo”. Tras el campeonato, Quirarte se quedó con su equipo, Chivas, aunque estuvo a punto de salir. “Estuve a punto de salir y, ¡ándale! Que nos toca jugar la final contra el Cruz Azul y logro otro gol al inicio del partido similar, un 99,99% muy similar, al del Mundial. Muy poca gente lo recuerda, pero se los recuerdo cada vez que puedo”, concluyó.

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