jue. Abr 2nd, 2026

Ciudad de Mexico, 02 de abril de 2026.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó el traslado de fósiles humanos descubiertos en 2022 y recuperados a finales de 2025 en el sistema de ríos subterráneos Sac Actun, Quintana Roo, hacia la Sección de Bioarqueología de la Dirección de Salvamento Arqueológico en la capital del país.

Los fósiles humanos llegaron bajo estrictas medidas de conservación y embalaje hermético. Entre los restos trasladados se encuentra el esqueleto de un individuo masculino estimado entre 20 y 25 años al momento de morir, con una estatura aproximada de entre 1.45 y 1.50 metros y complexión muy delgada. De este individuo se recuperó cerca del 40 por ciento del esqueleto, incluyendo partes del cráneo, vértebras, costillas y huesos largos.

Junto al fósil masculino se trasladó un cráneo de una mujer de entre 35 y 45 años. Los análisis previos del cráneo femenino indican que padeció de mala alimentación y una pérdida total de piezas dentales. Existe una hipótesis preliminar, planteada por el antropólogo James Chatters, sobre una probable filiación afrodescendiente de dicho cráneo. No obstante, el INAH enfatizó que se debe esperar a los resultados de los estudios osteométricos y de antropología física para confirmar esta posibilidad.

El arqueólogo Luis Alberto Martos López, asesor académico del proyecto, detalló que el esqueleto masculino fue localizado a ocho metros de profundidad y 200 metros de penetración dentro de un cenote. El hallazgo de carbón en la zona sugiere que el sitio funcionó como refugio y, posiblemente, como una cripta funeraria natural hace un periodo de entre ocho mil y 10 mil años. En esa época, el nivel del mar se encontraba entre 20 y 30 metros por debajo del actual, lo que permitía que estas cavidades fueran espacios secos habitados por los primeros pobladores de la península de Yucatán.

Los fósiles serán analizados por un equipo multidisciplinario encabezado por el antropólogo físico Arturo Talavera González. La investigación es dirigida por Octavio del Río Lara y el arqueólogo Gustavo García García, bajo la supervisión de la Dirección de Estudios Arqueológicos (DEA). El equipo técnico cuenta con la participación de especialistas en hidrogeología, biología molecular e ingeniería.

El objetivo del proyecto es profundizar en el conocimiento sobre la historia más antigua y los ritos mortuorios de los primeros habitantes del territorio mexicano.

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