Por Redacción
Ciudad De México, 29 de julio de 2026.- La columnista Inma Carretero destaca que la nueva normalidad del presidente Pedro Sánchez es convivir con una ofensiva judicial que ordena por carpetas, señalando específicamente una carpeta revuelta y pesada en el ánimo del PSOE: la de José Luis Rodríguez Zapatero. Carretero apunta que se van de veraneo jueces, políticos de primera línea y plumas aceradas después de un julio intenso al que el Gobierno ha asistido como si todo fuera normal.
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero declaró como imputado el pasado 17 de junio en la Audiencia Nacional. Tras su declaración, su abogado, descrito como experto en derecho procesal e impenetrable para la prensa, le recomendó prudencia. Sin embargo, Pedro Sánchez necesitaba una prueba de vida política de Zapatero ante el partido, una señal de que se mantenía lo dicho sobre su inocencia ante el instructor José Luis Calama.
En este contexto, Zapatero concedió una entrevista televisiva un jueves que, según Carretero, defraudó las expectativas. La columnista afirma que el Zapatero que salió en pantalla intentó recuperar la conexión con los suyos, pero no fue más que la sombra de la figura política que desde 2023 se arroga la remontada de las generales del 23 de julio. Carretero subraya que en política quien calla otorga, aunque el silencio pueda ser un aliado en el procedimiento judicial.
Durante la entrevista, el expresidente no quiso o no pudo ofrecer fechas ni datos, aunque intentó brindar argumentos a los socialistas para aferrarse a su presunción de inocencia. Zapatero afirmó que las joyas en cuestión estaban ahí desde hace muchísimos años pero no les hacían ni caso. Asimismo, sostuvo que sus hijas podrán probar que cobraban por trabajar y calificó a su secretaria, Gertrudis Alcázar, como ejemplar.
Zapatero también manifestó que tanto él como su secretaria han visto atropellados sus derechos con la publicación de sus conversaciones y sus agendas. Previo a esta aparición, Julio Martínez y los empresarios de Plus Ultra desmontaron la defensa de Zapatero a principios de la semana de la publicación del artículo. Carretero concluye que la aparición del expresidente fue una munción de baja intensidad para quienes quieren seguir creyendo en él o quienes no.