Lima, 15 de abril de 2026.- Rafael López Aliaga anunció que no reconocerá ningún resultado electoral, denunciando fraude sin aportar pruebas, y llamó a sus seguidores a la “insurgencia civil” y a “incendiar la pradera”. Esta postura se da en un contexto de empate técnico por el segundo lugar, donde, con más del 82% del escrutinio, Roberto Sánchez aventaja a López Aliaga por apenas 21 mil votos.
Keiko Fujimori lidera la contienda seguida de López Aliaga con 11.34%, Jorge Nieto con 11.49% y Roberto Sánchez con 11%. Queda un 4.5% de actas por procesar y un 4.8% enviadas al JEE para su revisión. López Aliaga justificó su postura en la falta de material electoral que obligó a abrir locales con retraso o al día siguiente, asegurando que esto le hizo perder alrededor de medio millón de votos.
Ante la situación, el candidato exigió a la Fiscalía y a la Policía que detengan a Piero Corvetto, jefe de la ONPE, y demandó que las misiones de observación internacional de la UE y la OEA se vayan de Perú. Sin embargo, dichas misiones han avalado la integridad del proceso, declarando que las votaciones fueron transparentes pese a los problemas reportados.
Jorge Nieto y Roberto Sánchez se manifestaron en contra de la postura de López Aliaga y exigieron que se respeten los votos emitidos. Mientras López Aliaga mantiene ventaja en Lima, Callao, Ica, Arequipa y en el voto en el exterior, Sánchez consolida su fortaleza en el interior del país, particularmente en la sierra y la selva, como en Cajamarca, Cusco, San Martín, Huánuco y Piura.
El análisis indica que el voto doméstico pendiente favorecería a Sánchez, reflejando el peso del voto rural, mientras que el voto en el exterior podría beneficiar a López Aliaga para revertir la desventaja. Integrantes de la Policía de Perú y simpatizantes del partido Renovación Popular se enfrentaron durante una manifestación convocada por López Aliaga frente a la sede de la ONP en Lima.