dom. Jul 26th, 2026

Por Redacción

Tijuana, 25 de julio de 2026.- En un periodo de casi cinco años, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda dejó de ser el perfil político de mayor peso, poder e influencia en Baja California para convertirse en un blanco fácil de golpeteo, incluso dentro de la militancia aspiracionista de su propio partido y gobierno. Según el Semanario ZETA, muchos de quienes buscaron un acercamiento para transitar en su administración hoy aprovechan cada oportunidad para descalificarla, cuestionarla y desconocerla como integrante del movimiento.

Eduardo Villa, citado por el medio, señala que “dentro de Morena, el partido hegemónico en Baja California, ya pocos se definen como ‘marinistas'”, agregando que estos actores políticos ven en la mandataria mexicalense “una catapulta para posicionarse a través del repudio”. El analista indica que la gobernadora se ha transformado en una “herramienta de golpeteo en Morena para intentar subir escalones en la simpatía popular”.

Un punto de inflexión identificado en la investigación fue la revocación de la visa de turista de la gobernadora en los Estados Unidos. A partir de este hecho, “muchos decidieron alejarse o reducir sus interacciones y trabajo con ella”, comenzando a utilizar la preservación de dicho documento extranjero como una señal de alta moralidad propia, sin importar que esto profundizara el desprestigio de la titular del ejecutivo estatal.

Las campañas negras se han intensificado en redes sociales, donde se ha convertido en una ofensa señalar vínculos con el círculo cercano de la gobernadora. Se menciona específicamente la estrategia de colocar a Ismael Burgueño Ruiz, alcalde de Tijuana con licencia, como un alfil de Carlos Torres Torres, exesposo de Marina del Pilar, mientras que a la senadora con licencia Julieta Ramírez Padilla se le identifica como pupila y cercana a la mandataria. La fuente describe esto como si “el peor acto de corrupción o desprestigio fuera pertenecer al círculo cercano de la que fue, por varios años, la pareja más poderosa del Estado”.

Esta dinámica es impulsada por militantes de Morena que buscan refugio y permanencia en alguno de los aspirantes a la Coordinación de la Defensa de la 4T, “sin importar que muchos de ellos le deben el presente político, efectivamente, a Marina del Pilar y a Carlos Torres Torres”. Entre los ejemplos citados de estas críticas se encuentran equipos de Julieta Ramírez y de Burgueño, así como declaraciones de Jesús Alejandro Ruiz Uribe, Evangelina Moreno y Fernando Castro Trenti, quienes aprovechan espacios mediáticos para arrojar críticas duras evitando decir nombres directamente.

La gobernadora había creado previamente una escuela política neomorenista a la que pertenecen figuras como Ramírez Padilla, los legisladores Jaime Cantón y Michelle Tejeda, y la regidora mexicalense Suhey Rocha Corrales, entre otros funcionarios y militantes. Sin embargo, el escenario actual muestra un distanciamiento generalizado donde la figura que antes era la más aplaudida ahora enfrenta el rechazo de sus antiguos aliados.

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