Por Redacción
Ciudad De México, 10 de agosto de 2026.- La alianza electoral entre el gobierno, Morena y el Partido Verde para el proceso de 2027 ha entrado en términos de conflicto, negociación y riesgo debido a la disputa por la candidatura en San Luis Potosí.
El gobernador potosino, Ricardo Gallardo Cardona, se ha empeñado en imponer a un familiar como candidato, teniendo como prospectos a su esposa, la senadora Ruth González Silva, y a su padre, Ricardo Gallardo Juárez. Gallardo Cardona ha trabajado desde su arribo al poder en 2021 para capitalizar con programas de gobierno y concentraciones.
Ante este escenario, Jorge Emilio González Martínez, conocido como El Niño Verde y heredero del Partido Verde, visita Palacio Nacional. Por su parte, Gallardo Cardona cree haber superado el diferendo con la Presidenta y rechaza un cambio de decisión sobre la candidatura potosina, con o sin alianza.
Aunque Monreal y Salgado Macedonio son morenistas y los Gallardo no, como aliados su resistencia puede condicionar la alianza nacional. En otro frente, Saúl Monreal aceptó el consejo de su hermano Ricardo Monreal de renunciar a su empeño de suceder a otro de sus hermanos, David Monreal, mientras que en Guerrero, el senador Félix Salgado Macedonio da muestra semana a semana de su convocatoria en su lucha por ser votado como defensor estatal de la transformación y de la soberanía nacional.
Se señala que sin el Partido Verde, el oficialismo difícilmente alcanzará la mayoría calificada, y tal vez ni la absoluta, para dominar a placer la Cámara de Diputados, como lo ha hecho del 2024 a la fecha por generosidad del INE de Guadalupe Taddei y el Trife de Gilberto de Guzmán Bátiz.
El rompimiento de la alianza es un riesgo, pero los Gallardo y el Verde también necesitan el cobijo presidencial si llegaran más señalamientos desde Estados Unidos sobre políticos cuestionables. Por otro lado, se menciona que Ángel Aguirre no difundió su verdad histórica y tras dejar el gobierno de Guerrero prometió dar su versión en un libro donde narraría antecedentes y cuánto supo, porque “nada tuve qué ver”.