Ciudad De México, 25 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó otorgar un indulto a Mario Aburto Martínez, preso confeso del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Tijuana. La mandataria calificó el crimen como un “asunto de Estado” que no puede cerrarse con una medida de gracia, en medio de la discusión sobre la liberación del responsable directo solicitada por familiares de la víctima.
Por su parte, Luis Donaldo Colosio Riojas, senador e hijo del candidato presidencial fallecido, expresó que la presidenta sí cuenta con la facultad legal para conceder el indulto, pero le falta voluntad política para hacerlo. Esta discrepancia marca la posición del gobierno federal frente a las demandas de cierre del caso que han surgido en las últimas semanas.
La controversia se da en un contexto donde la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene abierta una investigación contra Jorge Antonio Sánchez Ortega, ex agente del Cisen, por su presunta participación como un segundo tirador en el magnicidio. Sin embargo, Colosio Riojas afirmó que la teoría del segundo tirador “no es nueva” y aseguró que dicha persona “ya la habían pescado hace 30 años”, cuestionando la narrativa de una investigación activa con pruebas recientes.
El proceso judicial relacionado con la apelación de Sánchez Ortega lleva cuatro meses sin desahogarse desde noviembre de 2025, lo que mantiene la incertidumbre sobre el estado legal del acusado. La postura del senador contrasta con los esfuerzos institucionales por presentar nuevos elementos probatorios en el caso que ha permanecido abierto por más de tres décadas.
Durante el intercambio de posiciones, la presidenta Sheinbaum mencionó aspectos relacionados con una supuesta candidatura de Colosio Riojas a la gubernatura de Sonora, vinculando el debate actual con el panorama político electoral. Mientras tanto, la FGR no ha emitido una respuesta formal a las acusaciones del senador sobre la politización del caso ni ha aclarado los detalles de las pruebas que sustentan la teoría del segundo tirador.
A 32 años del asesinato, el caso de Luis Donaldo Colosio Murrieta sigue siendo un punto de tensión entre la visión oficial de un crimen de Estado que requiere justicia completa y la percepción familiar de que los responsables ya fueron identificados en el pasado, dejando al indulto de Mario Aburto como el único mecanismo pendiente para cerrar el capítulo penal directo.