Florida, 05 de abril de 2026.- Tiger Woods estaba mirando su teléfono móvil cuando se vio involucrado en un accidente de tráfico en Florida. El incidente ocurrió cuando el vehículo conducido por el golfista, un Ford F-150 blanco, intentó rebasar a gran velocidad a una camioneta con remolque en una carretera estrecha, terminando por golpear la parte trasera del otro vehículo y volcar sobre el lado del conductor.
Imágenes reveladas muestran el automóvil de Woods completamente volcado, mientras que otras fotografías lo captan sentado en la parte trasera del vehículo policial que lo trasladó a la prisión del condado de Martin. A pesar de la gravedad del siniestro, ni el golfista, que viajaba solo, ni el conductor del otro vehículo resultaron heridos.
Woods fue detenido y pasó varias horas en prisión acusado de conducir bajo la influencia de sustancias, daños a la propiedad y negarse a someterse a una prueba de orina. Según el parte del arresto, el ganador de 15 ‘majors’ llevaba dos pastillas de hidrocodona, un analgésico opioide. Los oficiales reportaron que tenía los “ojos vidriosos”, caminaba de forma “letárgica”, sudaba fuertemente pese al aire acondicionado del vehículo, hablaba de forma “inusual” y presentaba las pupilas dilatadas.
Respecto a la distracción al volante, Tiger Woods declaró: “Bajé la mirada hacia mi teléfono y de repente… boom”. Además, el golfista afirmó: “sí, estaba hablando con el presidente”, aunque no queda claro si en ese momento se refería al mandatario estadounidense Donald Trump, quien la semana pasada aseguró haber mantenido una conversación con él tras el accidente.
Tras los hechos, Woods, de 50 años, anunció que se aparta temporalmente del golf para recibir tratamiento y centrarse en su salud. Los videos de las cámaras corporales de los agentes, hechos públicos durante su arresto, también muestran a un agente de seguridad indicándole al golfista que se quedara junto a él tras producirse el impacto.