sáb. Jun 20th, 2026

Houston, 20 de junio de 2026.- Los controladores de la misión en Houston emitieron órdenes precisas a los astronautas de la NASA para activar un protocolo reforzado de ‘refugio seguro’, lo que implicó prepararse para un posible reingreso a la Tierra. Esta medida fue desencadenada no por un peligro externo inmediato, sino por la desconfianza entre las potencias espaciales tras una maniobra de reparación realizada por cosmonautas rusos.

La alerta se originó cuando dos cosmonautas rusos, Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikayev, decidieron reparar una fuga de aire cortando con una sierra un pequeño soporte metálico del conducto en la cámara de transferencia del módulo de servicio ruso Zvezda. La NASA explicó que esta maniobra “could have increased the risk to the structure in that area” (podría haber aumentado el riesgo para la estructura en esa zona).

Como resultado, las instrucciones de la NASA fueron claras: los cinco astronautas bajo su jurisdicción en la Estación Espacial Internacional (ISS) debían ponerse sus trajes de presión, trasladarse a la cápsula SpaceX Crew Dragon Freedom y prepararse para una posible evacuación. La tripulación afectada incluye a los astronautas estadounidenses Jessica Meir y Jack Hathaway, asignados a la misión SpaceX Crew-12, junto con la astronauta francesa Sophie Adenot de la ESA y el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev. Las órdenes también alcanzaron al astronauta estadounidense Chris Williams, quien lleva más de seis meses en la estación.

El incidente ocurre en el contexto de grietas en el módulo Zvezda conocidas desde 2019, sobre cuya gravedad EE.UU. y Rusia han discrepado desde 2024. En las últimas semanas, la cantidad de aire que se filtraba se duplicó, alertando a los ingenieros. Roscosmos describió la acción de sus cosmonautas como un intento “to gain better access to an area for more detailed inspection” (para obtener mejor acceso a un área para una inspección más detallada).

Mientras los rusos trabajaban en su parte de la estación, los astronautas estadounidenses se refugiaron en su propia nave espacial. Meir, Hathaway y el resto de los astronautas permanecieron sellados dentro del módulo Dragon durante dos horas con sus trajes puestos. Estados Unidos no estuvo de acuerdo con la decisión rusa y no confiaba en el resultado de la intervención.

La situación se resolvió cuando Roscosmos decidió que no cortaría ningún componente adicional y que, por ahora, aplicaría sellador a uno de los puntos de fuga sospechosos. Tras este anuncio, la NASA ordenó a su tripulación volver a sus puestos.

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